Sin título




Carne de pájaro:
pensaste al menos en la madera vieja
en el flaco ritual de los espejos y los ascensores
pensaste un cuchillo en el verso que apenas hubo comenzado
en la palabra vientre donde morirse tantas veces todavía
en el delirio de allá
en el morderse los ojos tibios esperando el aguacero, la roca y la vida mejor de mañana
pensaste el verano del río, el abrigo de los pasajeros,
en la fobia, en el diente aquel de qué fórmula o qué palabra dormida,
en la camisa y el viento, en la triste vanidad de los poemas amigos,      

quiero saber, mandíbula llena de amor:
tuviste frío,
pensaste en quizás, en el antes de ayer, en el círculo tomado, en la arena de enero,
en la casa perdida
pensaste en la boca:
                jamás en tu boca manchada de canto que no se termina

Pero yo te quiero voraz, te quiero terco
que de tu manta de muerto nos crezcan acá las nuevas estrellas
que tiznes el altar de las calaveras con magia marrón de tu mariposa,
Te quiero desnudo gritando no sé, tanto como escribieras
eternamente aquí
y quizás también del otro lado.

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